miércoles, 17 de diciembre de 2014

Ganador del Concurso de Cuentos de Navidad: 3º de ESO

En el Concurso de relatos organizado por el departamento de Lengua Española el ganado de 3º de ESO ha sido Pedro de 3º B. Te invitamos a que leas su relato y lo disfrutes.

Muchas felicidades, Pedro y disfruta de tu premio.



Lo despertaron los tenues rayos de sol que entraban por la ventana, se desperezó lentamente y recordó la noche anterior. Había sido una velada de muchas y grandes emociones, se produjeron encuentros esperados pero también encuentros inesperados. ¡Había miembros de su familia de los que ni siquiera había oído hablar nunca! Por qué fue tan fantástica.

Era un día especial, sí, el 5 de enero, el día previo a la Noche de Reyes, ese día que te hace olvidar que te queda poco para volver a estudiar. Nuestro protagonista, Bob, se despertaba a duras penas debido a estar toda la noche jugando a "las maquinitas" y videojuegos. Pero al poco rato ya tenía las energías de un niño de 12 años. Entonces nuestro protagonista propuso levantarse de la cama con muchas ganas dando un salto para ponerse en pie; tras hacerlo notó una sensación de frío muy molesta que le recorrió todo el cuerpo.   
Eso le hizo pensar que había nevado, y así era, todo el barrio estaba recubierto por una blanca y espesa capa de nieve, "perfecta para jugar con Dana y Jose", sus amigos, pensó el protagonista y eso es lo que iba a hacer. Les llamó para decirles "jugad en la nieve", ambos aceptaron para después de desayunar en el parque. se dispusieron a comer y, con su ropa para no tener frío, se puso en marcha.
Cuando llegó al parque, allí estaban Dana y José pero atrincherado detrás de una barraca de nieve y al verlo venir se dispusieron a abatirlo con bolas de nieve. De los impactos , Bob cayó al suelo y, tras recuperar la compostura, se deslizó detrás de un árbol muy robusto comenzando así una batalla justa. 
Iba atardeciendo. Los tres niños se dieron cuenta de que ya era tarde y se dispusieron a irse, pero antes de que uno de ellos pisara la línea que dividía el parque de la acera, un vórtice salió ante los pies de nuestros protagonistas, arrastrándolos a su interior. 
Al despertarse vieron que estaban en un sitio lleno de nieve, encima de un inmenso cielo iluminado de estrellas y auroras boreales pero era un sitio extraño. Para empezar, no hacía frío ni tampoco una débil brisa de aire; no sabían qué hacer excepto seguir unas huellas que salían de una montaña de nieve. Tras subir la montaña a sus pies encontraron una caseta y corrieron la colina cuesta abajo hacia ella. 
Al entrar vieron a un grupo de personas con pinta de soldados y más o menos de la edad de Bob. Todos les miraban y entre las cabezas mironas, Bob vio a una familiar. Era su padre; nuestro protagonista fue a abrazarle y le explicó todo. Ocurría que Santa Claus había raptado a los Tres Reyes Magos para que no tuviéramos Navidad y se dispusieron a reunir a los niños más valientes.
Su padre dijo: "Bueno, ahora que ya lo sabéis, poneos esta ropa y coged ésto. " Los niños lo miraron bien y era un arma, pero con forma de bastón de caramelo. Su padre le dijo que sería para disparar a los malvados duendes súbditos de Santa.
Después de unos entrenamientos con el arma, se dispusieron a avanzar a la base del enemigo: la casa de Santa Claus. Una vez divisada, se escondieron detrás de unas colinas para explicarles el plan. Allí se dio cuenta que había un hombre adulto y le resultaba familiar. Tras saber el plan, se dispusieron a ir allí, y al poco rato de ser vistos, ocurrió algo que no cabían esperar: ¡Niños iguales que ellos ayudando a los duendes de dicho Malvado! Hablaban en inglés. "¡Americanos!", pensaron todos. 
Al final, en el campo de batalla solo quedaron cuatro: Bob, Dana; José y el comandante que les resultaba familiar. Se dispusieron a entrar en la base y en un pasillo encontraron a Santa Claus impidiéndoles el paso a una puerta, sujetando un mazo de caramelo. El comandante, en un acto de valentía, decidió sacrificarse. se dirigió a Bob y a sus amigos, les  dio un artefacto y les explicó que servía para volver a la realidad. Lanzó una granada de humo, distrayendo al enemigo para darles una oportunidad al abrir la puerta. Allí estaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Usaron el artefacto y volvieron al presente. Bajó a ver si estaban los regalos y lo estaban. Aparte, vio una nota que decía: "Gracias por tu ayuda. Todas las personas están bien. Espero que lo disfrutes." También había un sobre con dinero y la foto del general que ponía: "Para mi sobrino, Bob". 

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